PRÓLOGO

PRÓLOGO

Es un honor que Paco me haya permitido hacer este prólogo. Una pequeña recomendación antes de empezar, amigo lector, fíjate más en lo que quiere decir que en cómo lo dice.

¿Qué vas a encontrar en este libro? Muchas ganas de vivir. Las ganas de alguien que ha decidido dedicar su vida a que a nadie más le pase lo que a él le ocurrió.

También encontrarás la filosofía de vida de una persona que se resume en DISFRUTAR de cada momento que dispone junto a su familia, sus amigos, sus “niños” o alumnos. En definitiva, de quien se acerque a él. Leerás los problemas de un Lesionado Medular y verás cómo una persona que tenía todo en la vida se reinventa para NO sentirse Discapacitado.

Siempre ha sido un luchador y en esta situación no iba a tirar la toalla. Lo fácil hubiera sido autocompadecerse, quejarse de todo a lo que ya no puede acceder y esperar a que se lo dieran todo hecho. Ahora se dedica a salvar vidas. Sí, nada menos que eso. Si cada vez que un joven que se va “de marcha” se acuerda de lo que ha leído en este libro, o si vuelve a vivir lo que experimentó en la charla que dio Paco en su centro, se planteará controlarse, dejará de beber (o de meterse) varias horas antes de ponerse al volante, o se ocupará de que el conductor no lo haga. Con sólo una vez que esto haya ocurrido, Paco y sus Compañeros de Charla, dan por bien empleadas todas las horas de preparación de conferencias, de fatiga y de cansancio que conlleva.

Su testimonio debe servir a todos aquellos que tienen algún tipo de deficiencia, física o psíquica, para crecerse, para creer en sí mismos y no rendirse cuando quieren conseguir algo en la vida.

Y también a los que no la tienen. Deben darse cuenta de las trabas de una persona con movilidad reducida e intentar que no se sientan discapacitados.

En nuestros tiempos como estudiantes, tanto en casa como en el colegio, nos inculcaban unos valores como el respeto, la amabilidad, la convivencia, etc. No sabemos donde han ido a parar. Muchos de nuestra edad los han olvidado y bastantes jóvenes ni siquiera los han conocido. Hablo de una mayoría de los casos porque hay excepciones.

Y espero que tú, lector, seas uno de éstos. Que seas capaz de ver las cosas y las situaciones desde el prisma de la empatía.

¿Recuerdas esa escena del Club de los poetas muertos? Esa en la que el inolvidable, y recientemente fallecido, Robin Williams se sube a la mesa de profesor y les pregunta a sus alumnos: “¿Para qué me he subido aquí arriba?” Y él mismo responde: “Para recordarme que debo mirar constantemente las cosas de un modo diferente. Porque el mundo se ve distinto desde aquí arriba.”  También desde ahí abajo, porque Paco, desde su silla de ruedas, está obligado a mirar las cosas de un modo diferente, pero nosotros no. Nosotros podemos ver desde su ángulo y desde el nuestro. Sólo tenemos que emplear la técnica que él nombra en varios de sus capítulos, la empatía. Ponernos en su situación. Si cada vez que fuéramos a un restaurante a comer y viéramos unos escalones que impiden poder acceder al baño, por ejemplo, o a la otra sala comedor y llamásemos al camarero, o al gerente, y le dijésemos: “Mañana quiero venir a comer con un amigo que va en silla de ruedas, ¿cómo puede acceder al baño?”. Posiblemente nos contesten: “Lo siento pero va a ser imposible”, o un “le llevamos nosotros”. ¿Os imagináis que en cada restaurante en el que caben 30 personas hubiera 15 que hicieran esa pregunta? ¿cada día? Seguro que en menos de un mes el local estaba adecuando las instalaciones. Querido lector, te propongo que hagas la prueba. Cuando vayas a comer, a cenar, a tomar unas copas, al cine…

Entre todos podríamos conseguir que la Sociedad cambie, que mire con otros ojos a los que, por desgracia, no han tenido la suerte de haberse librado de un accidente, o de haber nacido con una parálisis, etc. ¿Quién te dice a ti que no eres tú el que mañana está en esta situación? Plantéatelo. No eres el único habitante de este planeta, piensa un poco en los demás. Respeta, cumple las normas y hazte respetar.

Gracias Paco por ser como eres y espero que compartamos muchas vivencias juntos.

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Rafael Pérez Martin

Osteópata y Amigo